BRENDA SANCHINELLI IZEPPI
Pero más allá de su cuidada imagen física, me impresionó mucho su lenguaje verbal, que ha mejorado indiscutiblemente de tres años para acá; en la entrevista manejó cifras y porcentajes con mucha propiedad, lo que indica que él ha estado preparándose arduamente todo este tiempo; su tono y timbre de voz es muy varonil, y con la firmeza de sus palabras, aun sin empuñar la mano, muestra también que es un hombre de carácter determinado, que sabe tomar decisiones con dureza.
El manejo de su lenguaje no verbal fue bastante bueno, había una conexión entre sus manos y el discurso, su sonrisa lucía franca y conectada a su mirada.
Tres veces resaltó Ismael Calas que él es uno de los cerebros más capacitados de Guatemala, y me gustó mucho la humildad con que Suger recibía el comentario.
Otro punto a resaltar es que cuando se le preguntó sobre la candidatura de Sandra Torres, primero exaltó los puntos positivos —como todo un caballero—, pero también tuvo la firmeza de manifestar su molestia por las irregularidades que todos conocemos.
Una imagen en general fresca, espontánea y sincera es la que Eduardo Suger proyectó en la entrevista, exaltando sus sólidos valores familiares que demuestra en su vida privada; fue muy interesante escuchar el ameno relato de su vida, y muy simpáticamente aseguró que a él lo hicieron en Guatemala, aunque nació en Suiza.
Más allá de sus aspiraciones en el ámbito de la política, está claro que Suger refleja un profundo amor y preocupación por nuestro país; su imagen habla por sí misma, cuando es considerado por muchos como un hombre visionario, él fue de las primeras personas en Guatemala que habló de la tecnología en la educación, y apostó por el facilitamiento de la educación superior para todos los ciudadanos guatemaltecos; de hecho, se mencionó en la entrevista que la universidad que fundó tiene 84 extensiones en toda la República.
Guatemala necesita en el gobierno gente fresca como Suger, profesionales exitosos que deseen aportar sus conocimientos y tiempo en el mejoramiento del Estado guatemalteco y, sobre todo, que no tengan un pasado oscuro en la política nacional.